El MIR no es ni más ni menos que unas cuantas hojas de papel con muchas preguntas tipo test en las que hay que poner la crucecita en el sitio correcto la mayor cantidad de veces posible y, al mismo tiempo, la menor cantidad de veces posible en el sitio erróneo.

Eso lo digo ahora, cuando han pasado más de 10 años desde que hice ese examen. Pero cuando me hablaban de EL MIR al empezar la facultad, mi visión era diferente. Era lo más parecido que se me ocurría a hacer un ascenso al Everest. Al menos eso es lo que deducía por lo que escuchaba a la gente de los cursos superiores.

Se crean mitos y leyendas sobre el examen, incluso dignos de películas de terror o de ciencia ficción. Como en todos los momentos de cambio en la vida, se dicen muchas cosas sobre ello. Al final, cada uno tiene su manera de vivirlo, pero para todos el objetivo será el mismo y el que ya sabes: tener opciones de escoger entre tus preferencias.

Estudiar para esta oposición te ayudará mucho a reforzar y actualizar todos los conocimientos que habrás adquirido durante la carrera. Eso es algo que ganarás mientras recorres el camino de estudiar el MIR y cuando trabajes como residente, lo agradecerás. Sin embargo, esto llegará después, porque tu primer objetivo será conseguir un puesto de trabajo. Tú definirás cuál será este puesto al que quieres llegar y las academias de formación especializadas en el MIR estarán ahí para ayudarte. 

Para ello, como decíamos antes, no se trata de ser el más listo, sino ser el que saca más preguntas tipo test. Y en ese aspecto Radiobasics aportará un granito de arena que espero te pueda ayudar.

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